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Capítulo V. Tercera Parte.

Samantha Waldorf miércoles, 23 de noviembre de 2011
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V
Tercera Parte.


9 de Mayo del 2008. 23.30 hs. Madison Square Garden, New York. 

- ¡Ok Nueva York, quiero que me muestren como lo hacen! Esta va a ser la última canción que tocaremos, así que quiero escucharlos gritar como nunca gritaron es su puta vida. - Exclamó Gerard a los 20.000 fanáticos que colmaron el Madison Square Garden. 

Ninguno de los cinco imaginó que llegarían a un momento en el que dudarían del futuro de la banda. Pero ese momento llegó, y dieron todo en esa última canción, disfrutando cada sonido, cada nota, cada palabra entonada por su líder. La tristeza los embargaba, y la melancolía los acompañaba, pero ya nada se podía hacer. Gerard comenzó a recordar todos los momentos que pasó con sus compañeros de banda, que últimamente se habían convertido en unos perfectos desconocidos para él. 

I'll never let them, I'll never let them
I'll never let them hurt you not tonight
I'll never let them, I can't forget them
I'll never let them hurt you, I promise


Las lágrimas estuvieron a punto de correr por sus mejillas, pero las escondió detrás de una máscara de hipocresía. Deseaba con todo su corazón que ese momento durara para siempre porque estar en el escenario lo liberaba de todas las ataduras, lo hacía sentir bien y se olvidaba de todos sus problemas con tan solo escuchar a esos chicos cantando y gritando furiosamente.

Can you stake my heart? Can you stake my heart?
Can you stake my heart? Can you stake my heart?
Can you stake my heart? Can you stake my heart?


¿Por qué cerraron el concierto con Vampires Will Never Hurt You? No lo sabía, pero tenia un sueño recurrente desde hacía varias semanas. Se encontraba en un auditorio, totalmente oscuro a su alrededor pero sólo con dos reflectores iluminando. Uno lo apuntaba a él que estaba cantando encima del escenario y otro a una pequeña bebé rubia que se encontraba en el medio del salón. Él se encontraba cantando Vampires Will Never Hurt You con todas sus fuerzas, pero la niña lloraba sin parar hasta que de repente todo el salón se iluminaba y veía cuerpos y cadáveres alrededor del la bebé, desangrados y algunos, hasta mutilados pero con algo en común, dos pequeñas heridas en su cuello, como marcas de... colmillos. Entonces, asustado dejaba de cantar antes de terminar la canción y corría a socorrer a la bebé que observaba a su alrededor aterrorizada, pero antes de tomarla entre sus brazos, la niña desaparecía. Generalmente se despertaba en medio de la noche gritando y luego de eso necesitaba un buen cigarro, un vaso de licor y volver a dormir con la luz prendida. Se asustó las dos primeras semanas, pero luego le echó la culpa a las drogas. 

Unos días antes de dar este concierto, con el que cerrarían el tour de The Black Parade, Frank había sugerido terminar el concierto con Vampires Will Never Hurt You. ¿Casualidad? Tal vez, pero a Gerard en ese momento se ahogó con su propia bilis. Es que, era de entender, su vida no había sido muy normal estos últimos meses... y esto apenas empezaba. 

Gerard siempre era un poco… dramático en sus shows y bastante buen actor de hecho, pero esa noche fue la primera vez en 7 años en el escenario que no actuaba. Esa fue la primera vez que se quitó el escudo, para que todos vieran tal como se sentía, lo desgraciado que era. Calló de rodillas, apoyando la mano derecha para no chocar totalmente con el piso y lanzó una risa amarga. Tanto tiempo dio esa imagen de alguien fuerte, superado y totalmente cuerdo… 

Alguien que las drogas habían matado.

Can you stake me before the sun goes down?


Terminó en un susurro el nudo en su garganta se hacía cada vez más fuerte. Había enterrado una parte de su pasado. Estaba totalmente seguro que My Chemical Romance no podía continuar. Las cosas se habían puesto muy tensas entre sus compañeros, principalmente por su culpa. Se había vuelto una persona fría, triste y amargada. 

Se paró lentamente mientras Bob, hacía uno más de sus increíbles solos. Observó el mar de gente al frente de él. Su mirada se trasladó a cada uno de los rostros más cercanos a su posición. La mayoría de ellos adolescentes, con sus problemas, sueños y ambiciones. 

- Nosotros… somos…

El estadio quedó en completo silencio, cediéndole la palabra al líder del grupo. Las luces se apagaron lentamente, dejando solo 5 focos, enfocando a sus máximos héroes, que los chicos vestidos de negro tanto admiraban.

- ¡MY CHEMICAL ROMANCE!

El grito fue general, lo único que se escuchaba fue un “EM-CI-AR”. Gerard volvió a observar los rostros de ellos, y se estremeció al notar que la mayoría estaba llorando. Una sensación de júbilo lo embargó, por lo menos había hecho algo bueno en su vida. Les dio un mensaje de esperanza que vale recalcar, a él no le servía.

Los gritos de sus fans aún se escuchaban del otro lado del telón. Cinco miradas se conectaron en el mismo instante y todas tenían la misma pregunta tatuada en la frente. ¿Qué harían ahora? My Chemical Romance había dado todo lo que tenían que dar, habían cumplido su ciclo. ¿Este era el fin? Esta es la peor parte de cuando los sueños se cumplen y se llega a la meta, no quedan aspiraciones, ni nada por lo que luchar. 

Se dirigió hacia los camerinos sin decir ni una palabra. Gerard se caambió de ropa, y se dejó caer en una de las sillas, desconectándose del mundo. Últimamente, muy a menudo le pasaba eso. Cuando estaba con otras personas, cercaba un muro impenetrable a su alrededor, y se dedicaba a imaginar su mundo perfecto. Un lugar donde pueda ser él, lejos de la fama, lejos de los recuerdos, lejos de la droga y del alcohol y por sobre todas las cosas… con ella. 

- Gerard – Lo llamó una voz a sus espaldas. – creo que deberías ir a descansar.
- ¿Qué sigue ahora Ray? – Susurró, mirando a la nada. - ¿Qué va a pasar con nosotros?
- No lo sé amigo. – Se sentó a su lado y le palmeó la espalda calurosamente. – Lo que sea que suceda, va a ser lo mejor para todos. Tendríamos que tomarnos un par de meses libres y ver cómo sigue todo esto. Pero lo más importante, tienes que estar bien tú.
- Si… - Dudó en pronunciar las palabras pero era una realidad y había que aceptarla. – Si no volvemos a hacer esto… Gracias, gracias por todo hermano.

Una sonrisa melancólica se asomó por los labios de Ray, ambos sabían a que se referían. 

***



- Hey, ¿Qué las parece si vamos a comer unas pizzas ahora? 

Los abordó Frank, cuando salieron de los vestidores. Lo pensó detalladamente, antes de contestar. De inmediato pensó en inventar una excusa aunque ya no le creyeran. 

- Eh… ¿sabes Frank? Tengo un terrible dolor de cabeza y quiero acostarme a dormir lo más pronto posible. ¿Por qué no lo dejamos para otro día?

Frank sabía muy bien la traducción de esa respuesta: “Quiero irme a mi casa y así drogarme hasta que muera por una sobredosis, ¿les parece bien?” Suspiró en su interior. No iba a darse por vencido. Era el único que aún trataba de que el antiguo Gerard volviera, aunque se le fuera la vida en eso. 

Ninguno se sorprendió de la respuesta, ya estaban resignados. Si fuera por ellos, lo esposarían y lo llevarían a rastras hasta la pizzería, pero Gerard sacaría fuerzas de quien sabe donde y los golpearía, porque lo único que quería y necesitaba era un poco de droga. Por mucho que les doliera, él no era el mismo. Las drogas y el alcohol habían matado lentamente al antiguo Gerard, reemplazándolo por un muerto en vida, un zombie, aunque aún cumpla sus funciones vitales. Y lo que más los frustraba, era que ya habían hecho todo para ayudarlo. Durante todos estos meses habían tratado de llevarlo a rehabilitación hasta engañado, pero Gerard había firmado su contrato de muerte. Ahora solo quedaba esperar que se de cuenta de lo que era y las deje. 

Lo malo de todo esto, es que Gerard sabía bien que estaba pasando y a donde iría si no paraba esto ahora. 

Se despidió de los chicos, procurando que les llamaría en la mañana, para que se quedaran tranquilos. 


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