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Capítulo III. Tercera Parte.

Samantha Waldorf miércoles, 23 de noviembre de 2011
начало


III
Segunda Parte



21 de Septiembre del 2007. 17.30 hs. New York, USA. 


- No puedo creerlo. – Murmuró Frank con la mirada perdida al frente. 

No quería observar otra vez la fotografía que yacía en sus manos, ahora entendía el porqué de la llamada desesperada de su amigo. Tal vez no sentía el mismo amor que sentía Gerard por Lindsey, pero siempre le había tenido un cariño muy grande. Él era una de las pocas personas que conocían su secreto, algo que ni siquiera le había confiado a Gerard. 

¿Porqué a él y no a Gerard? Porque Gerard era un humano común y corriente, Frank no. Además había percibido su olor cuando la conoció así que era imposible que le ocultara una información como esa.

Observó a Gerard que ahora se encontraba sentado en el sillón con su cabeza entre sus manos y observando un punto fijo en el suelo. Diablos, no podía ni ponerse en el lugar de su amigo. 

- ¿Cómo llegó esto aquí? – Preguntó para romper el hielo.
- Estaba en mi correo. Venía en un sobre con mi nombre, pero no tenía remitente ni estaba escrita mi dirección así que supongo que se tomaron el trabajo para venir a dejarlo personalmente. – Contestó Gerard en la misma posición. 

Frank tomó de nuevo la foto y la observó detalladamente. En ella se veía el rostro de Lindsey totalmente pálido y con los párpados cerrados. Efectivamente estaba muerta. Tragó saliva, había tan sólo dos posibilidades. La primera y más probable, era alguien que odiaba a Gerard que la asesinó para vengarse y luego enviarle la foto. Pero seguro que Lindsey no se quedaría sentada, se hubiera convertido, no se quedaría sentada mientras un débil humano la intentaba asesinar. La segunda, era alguien que sabía quién era Lindsey y que la asesinó para mandarles un mensaje a sus padres. Pero ¿porqué mandarle la fotografía a un pobre humano que no era capaz de matar una mosca? No le cerraba para nada.

- Gerard... ¿tienes idea de quién podría haber sido?

El aludido levantó lentamente su cabeza, tenía un aspecto pésimo. Sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar que eran enmarcados por unas pronunciadas ojeras violáceas y estaba blanco como un papel. 

- No lo sé. Te juro que intenté pensar en alguien que me odiara lo suficiente como para hacerlo, pero no puedo recordar a alguien. 

Ok, desechó la primera teoría. Es que no cabía en su cabeza alguien que odiara tanto a Gerard como para realizar semejante atrocidad. ¿Quién querría arruinarle la vida de esa manera? Se concentró en la segunda teoría, que era la más probable: Alguna logia que esté en contra del elitismo licantrópico y que haya decidido utilizar a Lindsey y su muerte como un medio para comenzar una revolución. Parecía más probable pero... ¿porqué metieron a Gerard al medio? A menos que...

- Creo que lo mejor va a ser que le avisemos a la policía. - Avisó Gerard de pronto poniéndose de pie para tomar el teléfono. "No, mientras menos humanos implicados en el caso mejor." Pensó Frank.
- ¡No! - Gritó, y su amigo se volteó extrañado. - Creo que lo mejor va a ser que descanses unas horas, recuerda que recién sales de estar postrado en el hospital por una semana. ¿Porqué no hacemos la denuncia mañana? - Gerard lo pensó durante unos segundos y luego asintió.
- No sé si podré dormir, pero lo intentaré.
- Ve a la cama y te daré un calmante así descanzas mejor. Yo llamaré a Jamia y le diré que me quedaré esta noche aquí.
- Gracias hermano. 

Gerard sonrió en agradecimiento y Frank le devolvió la sonrisa. Cuando la silueta de su amigo desapareció por el pasillo él tomó la fotografía y se dedicó a observarla detalladamente en busca de alguna pista. Nada. También buscó el sobre que contenía la fotografía y lo único que encontró es un “Gerard Way” escrito con una envidiable letra. 

- Demonios. - Maldijo por lo alto y observó con detenimiento el reverso de la foto.

Como si hubiese sido una animación, sintió como un lámpara se prendía por encima de la cabeza. Ellos sabían que era Lindsey y también que era él. Querían comunicarle algo sin ser muy directos y la mejor manera para hacerlo era por medio de Gerard. El novio de la Licántropa, el mejor amigo del vampiro. 

Y sólo se le ocurrió un nombre, una logia capaz de cometer semejante atrocidad.

Blut Mitternatch*

Si no estaba errado, solían dejar su firma con un sello que sólo era reconocido por Luz Ultravioleta pura. Algo irónico, ¿verdad? Frank tomó un pequeño aparato, parecido a una linterna que lanzaba una luz púrpura. Agradecía eternamente que aún fuera de día, porque dósis de Luz Ultravioleta de noche eran letales para alguien como él. 

Bingo” pensó, cuando observó el logo de los Blut Mitternatch impreso. Era una estrella de diez puntas, dentro de un pentágono que era circundado por una esfera. 

- ¿Frank? - Gritó Gerard desde su habitación. Frank rápidamente guardó el pequeño aparato en su bolsillo.
- Ya voy Gerard, Jamia no me atiende. Intentaré llamarla de vuelta. 

Tomó su teléfono celular y esperó el tono. 

- Anastasia, disculpe que la llame tan tarde, pero es importante.
- No es tan tarde Frank. - Contestó una voz femenina del otro lado del teléfono. - ¿Qué sucede?
- Es algo importante. ¿Podríamos adelantar la reunión de los Voiny sveta para la semana que viene? Descubrí algo de la desaparición de la princesa Lindsey. 



Aclaración:

- Blut Mitternatch: Sangre de medianoche.

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