начало
Capítulo extra
30 de Junio de 1993. 16:30 hs. Belleville, New Jersey.
El grafito remolineaba encima del papel, dejando una huella de líneas negras irregulares. Dibujar siempre se le había dado muy bien, era lo único que lo despejaba de sus problemas familiares, de su baja autoestima y del hecho de que no tenía amigos y era constantemente acosado por sus compañeros de clase. Era el único momento en el que se sentía libre y capaz de expresar sus pensamientos y emociones a través de las imágenes, creando nuevos mundos al que sólo él podía llegar.
Por eso, ese día había decidido ir a dibujar a un parque cerca de su hogar. El día estaba bastante caluroso y agradable, necesitaba descargar toda la furia que sentía. Hoy, los abusivos de su instituto lo habían encerrado en su locker, no sin antes golpearlo hasta hacer sangrar su nariz. No podía esperar a terminar la preparatoria.
Terminó su dibujo y se dedicó a observarlo extrañado, no era la primera vez que dibujaba sin saber exactamente que, sólo dejaba que su mente se exprese. Vio a un hombre bastante musculoso y atractivo, totalmente vestido de negro con unas ojeras bastante pronunciadas enmarcando sus ojos. Mostraba una sonrisa sádica, y de sus labios sobresalían dos colmillos afilados.
- Un vampiro, ¿verdad?
Sintió una suave voz a su lado y dio un respingo sobresaltado. Una pequeña niña de no más de seis años se encontraba sentada a su lado. Sus ojos azules examinaban cuidadosamente el dibujo.
- Si, eso parece. – Contestó Gerard extrañado. - ¿Quién eres niña?
- Me llamo Cassie, pero mi abuela me dice Moon. ¿Cómo te llamas tú?
- Gerard, un gusto conocerla señorita Moon. – Sonrió él mientras acariciaba un mechón dorado de ella que caía en su cara por el viento. - ¿Dónde están tus padres?
- Mis padres fallecieron cuando era una bebé, vine al parque con mi abuela. – Gerard no supo que decir y soltó un pequeño ‘Lo siento’ pero ella exclamó enérgicamente señalando el dibujo. - ¡Se parece a ti!
- ¿En serio? – Dijo él riendo, la niña era toda una ternura. – Bueno, tal vez con unos kilos menos me llegue a parecer.
- Oh, no te preocupes, en la transición eliminas toda la grasa de tu cuerpo y tomificas tu cuerpo.
- ¿No será tonifica?
- Eso.
- ¿Y tú como sabes todo eso?
Gerard observaba desconcertado a la pequeña, que jugaba con sus cabellos. Ella esbozó una sonrisa traviesa mostrando sus pequeños dientes, algunos creciendo.
- Lo decía uno de los libros de mi abuela, ella no sabe que los leo. – Se puso de pie y le besó la mejilla. – Debo irme, mi abuela debe estar preocupada. Nos veremos pronto Gerard.
Él quedó estático en su lugar, observando como la extraña niña se alejaba dando pequeños saltitos.

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